El pueblo pijao se resiste a su extinción, mediante acciones políticas concretas ha logrado la incidencia y participación necesaria que promueva al interior de las diferentes comunidades sus usos y costumbres. La integración de los guambitos, guipas y guaimarores tiene como objetivo la trascendencia de su cultura e identidad.

En Colombia hay aproximadamente 115 pueblos indígenas, que representan el 4,43 % de la población nacional y son hablantes de 65 lenguas nativas según el censo del DANE, pueblos que forman parte de la diversidad lingüística y cultural del país. Una comunidad en especial habitó este territorio, la cual dio origen a los grandes resguardos de Ortega y Chaparral y al resguardo de Coyaima y Natagaima, que durante más de 200 años, ocupó y habitó este territorio, cuya población fue diezmada debido a las luchas sostenidas con los españoles.

La Corte Constitucional, mediante el Auto 004 de 2009, reconoció la vulnerabilidad de varios pueblos indígenas, en especial el pijao, debido al conflicto armado y al despojo de tierras. Si bien es cierto no cuentan con una lengua, algunas no cuentan con territorio, lo que hace que estén en riesgo sus usos y costumbres, pues el indígena sin territorio no puede desarrollar esos elementos que necesita para su cosmogonía y cosmovisión.

A las comunidades indígenas les reconocieron, mediante la Constitución Política de 1991, una serie de derechos fundamentales, los cuales deben ser garantizados por el Estado colombiano, que debe propender por protegerlos y ayudar en sus procesos de fortalecimiento. En esa serie de herramientas jurídicas de las que fueron dotados, se les reconoció que hacen parte de una jurisdicción especial, dentro de la cual se encuentran con procesos organizativos locales, departamentales y nacionales.

En los palabreos que realizan al interior de dichas organizaciones, bajo el bohío, alrededor de la tulpa, con el ambil y el mambe, han desarrollado reflexiones, lo cual los ha llevado a reconocer que su pervivencia está en crisis, pero que, mediante acciones con incidencia política, han alzado su voz en pro del respeto de esos derechos y de la protección que les fue concedida por la carta magna.

En sus procesos organizativos han detectado que tienen serios problemas de pervivencia, lo que hace que el proceso identitario que los caracteriza del resto de pueblos se vaya perdiendo, ya que muchas veces han sido víctimas de inescrupulosos que les manifiestan que no son indígenas porque no tienen lengua y territorio.
Esta lucha se ha visto materializada en grandes logros como lo es tener su Sistema Educativo Indígena Propio (SEIP), el Sistema Indígena de Salud Propio e Intercultural (SISPI), el Sistema de Autoridad Territorial Económica Ambiental (ATEA), el Sistema de Administración y Gestión Propia (SAP) y el Sistema de Gobierno Propio (SGP), sistemas que han surgido a través de la implementación de políticas públicas y que hoy se ven reflejados en planes y programas que han empleado las fases de planeación, ejecución y evaluación con el propósito de generar mejoras.

Es así como el programa de interculturalidad hoy cobra importancia para el pueblo pijao, presente en su gran mayoría al sur del departamento y que, en coordinación con el ICBF, está desarrollando acciones en pro de los guambitos, guipas y guaimarones, para la pervivencia del pueblo pijao. Herramientas como rescatar las palabras pijao que se encuentran en textos coloniales e investigadores de aquella época, las cuales, mediante dibujos, relatos, canciones y juegos dirigidos a esa población joven, hacen que vuelvan a interiorizar esa esencia que piensan que no se encuentra; de igual forma, el desarrollar elementos como lo son los alimentos de pan coger, detallando la época específica de siembra, los cuidados y los tiempos de cosecha. Otra temática que han desarrollado es la alimentación, que sin darse cuenta no ha cambiado a lo largo de la “evolución”.

Finalmente, se resalta que las acciones desarrolladas al interior de las comunidades pijao, coadyuba con la pervivencia del pueblo, logrando que los guipas, guambitos y guaimarones, logren esa trascendencia por la que tanto luchan

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