El estrecho de Ormuz empieza a dejar sus consecuencias en la mesa de los colombianos.

Aunque hubo vientos de paz y la escalada bélica ha disminuido en Medio Oriente —especialmente en el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán—, las nuevas dinámicas para el paso comercial en el Estrecho de Ormuz ponen en jaque los precios de insumos tan importantes como la urea y los fosfatos. Irán tiene el control de este paso estratégico y cobra por el petróleo que transportan los buques. 

Colombia, con una alta dependencia de los precios internacionales, importa 2,3 millones de toneladas de fertilizantes y consume anualmente entre 2,4 y 2,5 millones. A pesar de que el dólar está a 3,633.76   el 29  de abril, la tendencia sigue al alza, lo que terminará reflejándose en alimentos más costosos en las próximas semanas. 

Todo esto recrudece, ya que China, el mayor productor mundial de urea, endureció las restricciones a las exportaciones y pidió a los exportadores paralizar los envíos, eliminando las esperanzas de hacer más suave la subida de los precios. 

 

Dependencia de las importaciones de fertilizantes del Golfo Pérsico (% del total de las importaciones de fertilizantes procedentes de Kuwait, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Irán, Qatar, Baréin e Irak en 2024). Fuente: The Guardian

El campo tolimense en la cuerda floja

El impacto no es solo una cifra macroeconómica; se siente en el inventario local. Al revisar las plataformas de grandes superficies y distribuidores agrícolas como Agrocampo u Homecenter, el panorama es de alerta. Un bulto de urea que meses atrás mostraba estabilidad hoy refleja la presión internacional: presentaciones de apenas un kilo rondan entre $13.000 y $18.000. Proyectado a la escala industrial que requieren los cultivos de arroz en la meseta de Ibagué o el café en el norte del Tolima, esto supone un sobrecosto asfixiante.

Esta “inflación de insumos” es circular. Irán no solo controla el paso de crudo, sino que es un actor clave en la cadena del gas natural, materia prima esencial para los fertilizantes nitrogenados. Si el paso por Ormuz se vuelve más caótico o se cierra totalmente, el gas sube, la urea se dispara y el agricultor colombiano termina trasladando ese costo al consumidor final.

El efecto dominó

Analistas de mercados globales como el trader comercial  XTB han advertido que el bloqueo parcial de estas rutas ha disparado el precio de los fertilizantes hasta en un 60% en menos de un mes. Para Ibagué, una ciudad cuya seguridad alimentaria depende de la salud financiera de sus campesinos, esto se traduce en una “tormenta perfecta”. Con 2,3 millones de toneladas de fertilizantes importados anualmente por Colombia, cualquier variación en el Estrecho de Ormuz resuena con más fuerza en nuestras montañas que en las propias oficinas de Wall Street. Aunque se cuenta con reservas de fertilizantes y urea, el colchón solo alcanzaría para dos o tres meses.

Un ejemplo claro de esta situación es el Indicador US Gulf Nola Urea Granular Spot, que muestra un aumento del 69.5% en el precio: la tonelada pasó de costar cerca de US$400 en la última semana de abril de 2025 a US$687 en el mismo periodo de este año. Si el flujo comercial no se normaliza y el dólar mantiene su tendencia alcista, los analistas financieros anticipan que el “corrientazo” y la canasta básica de los ibaguereños sufrirán un reajuste inevitable, especialmente a finales de este semestre e inicio del siguiente.

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